sábado, 7 de febrero de 2009


¿Qué hacer para que los conocimientos enseñados estén cargados de significado y tengan sentido para el alumno?
La Matemática debe ser contextualizada, adaptada a quiénes va dirigida, por lo que pienso en las características del grupo al adaptar los contenidos, de otra manera se corre el riesgo de provocar un rechazo generalizado a la asignatura. Uno como educador en este nuevo contexto, asume el rol de mediador. Por lo tanto, debo agregar a mi práctica frente a grupo el establecer situaciones problematizadoras que sean de interés para el alumno y que además trasciendan el ambiente del aula, ya que se debe preparar para la vida.

Se trata de enfrentar al alumno a una situación didáctica que desarrolle valores, actitudes y conductas a través de los pilares de la enseñanza- aprendizaje: el saber, el saber –hacer y el saber- ser, previo a todo esto debo reconocer y establecer en el currículo los cambios ocurridos en la tecnología y en la sociedad, para lograr las adecuaciones necesarias. El alumno construye así un conocimiento contextualizado.

Por otro lado, al incluir las nuevas tecnologías de información para que el alumno sea capaz de transferir sus conocimientos con mayor capacidad de experimentar y de aprender a aprender; al desarrollar un ambiente en el aula para que pueda comunicarse y de trabajar colaborativamente; se logrará establecer un espíritu innovador con mayores capacidades de resolución de problemas, de manejo de la incertidumbre y adaptación al cambio.
Si bien es cierto que la transformación de la práctica pedagógica del docente depende en gran medida de su capacitación y de su cambio actitudinal, también se deben asegurar ciertas condiciones materiales mínimas en las escuelas, tales como una infraestructura adecuada, la presencia de equipos, talleres adecuados, textos y de otros materiales didácticos. Pero los indicadores para estimar los cambios en las prácticas seguirán recayendo sobre la acción del docente, por lo que pretendo mejorar el nivel de comunicación con los estudiantes, ser más afectiva, más humanista.

domingo, 1 de febrero de 2009

PROBLEMATIZACION

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
En el sistema de créditos de la educación media superior se otorga gran importancia al aprendizaje aúlico pero ello implica también un aprendizaje autónomo del estudiante, reconociéndole el doble tiempo que el joven debe dedicar al trabajo académico apoyado con la guía docente.
Por lo tanto es recomendable aplicar y desarrollar pedagogías que estimulen y favorezcan tanto en alumnos como en profesores actividades conducentes a:
*Desarrollar la capacidad y actitud de aprender, investigar, construir e innovar, en correspondencia con las exigencias del mundo contemporáneo.
*Aprender a trabajar en equipo, desarrollando la autonomía intelectual y la responsabilidad individual y colectiva.
El trabajo docente traspasa las paredes de las instituciones. En la planeación se dota a los contenidos del saber, el saber-hacer y saber ser, es decir, conocimientos que formen parte de la cultura de nuestra sociedad.
Los estudiantes, por su parte, de acuerdo a la RIEMS deben desarrollar una gran voluntad de saber, de adquirir las competencias y habilidades necesarias para su crecimiento personal y contribuir al progreso del entorno en el que se desenvuelven.
Expuesto lo anterior, se retoma el planteamiento inicial. En una institución, el aprendizaje no debe estar limitado, por el contrario debe buscar que el educando además de las tendencias académicas y operacionales, alcance logros personales y académicos significativos, que busque acrecentar con espíritu crítico pero constructivo el conocimiento, que fomente el trabajo colaborativo en contextos reales. No se debe dejar de lado, que el alumno reflexione sobre su deber ser, sobre su proyecto de vida y establezca metas como futuro profesionista.
Dentro de las competencias se debe procurar que el alumno profundice en el conocimiento de sí mismo, que establezca métodos de trabajo, que se organice personalmente, que busque aprendizaje y formación permanente, que desarrolle habilidades sociales, que emprenda proyectos comunitarios, que establezca una conciencia ecológica.
Sin embargo, en nuestra práctica docente surge la incognita de que al desarrollar competencias, ¿se capacita al educando? ¿Capacitar y educar son realmente cosas distintas? La educación, como la capacitación, se dedica a transmitir conocimientos, actitudes, habilidades y conductas. ¿Qué diferencias hay entre ambas? ¿Porqué una escuela “educa” pero no “capacita”?
• El objetivo en la educación, es que el individuo aprenda.
• En la capacitación el objetivo es que mejore su productividad. Generalmente proporcionada por una empresa.
El proceso educativo es más amplio que el de capacitación, y tiende a la adquisición de conocimientos generales. En el campo académico el aprendizaje es graduado, y sus contenidos suelen ser amplios. En la empresa, está supeditado a necesidades específicas.
Para que exista aprendizaje, finalmente, deben darse algunas condiciones: que haya motivación, que existan los estímulos apropiados, que la persona evidencie una respuesta adecuada, y que el resultado obtenido coincida con la meta fijada por el programa. Los principios educativos incluyen un aprendizaje situado en los términos aquí descritos, un aprendizaje activo y centrado en experiencias significativas y motivantes (auténticas), el fomento del pensamiento crítico y la toma de conciencia. Asimismo, involucra la participación en procesos en los cuales el diálogo, la discusión grupal y la cooperación son centrales para definir y negociar la dirección de la experiencia de aprendizaje. Y finalmente, el papel del docente como postulador de problemas (en el sentido de retos viables y significativos) para generar cuestionamientos relevantes que conduzcan y enmarquen la enseñanza. Además de seleccionar y precisar los conceptos, temas, disciplinas, prácticas y competencias a integrar.Así como establecer los tipos de relaciones entre las disciplinas.(interdisciplinariedad, multidisciplinariedad y transdisciplinariedad). De otro modo, el esfuerzo no alcanzará los objetivos buscados.
Las competencias no pueden ser “decretadas” y peor aún, imponerse. Del lado docente como actor del proceso educativo implica que su trabajo esté orientado a desarrollar competencias a partir del diseño e instrumentación de las situaciones de aprendizaje; la conciencia social que implica el reconocimiento de una enseñanza por competencias exige una reflexión profunda sobre la relación que mantiene con su disciplina, la comunicación en el aula de clase y la forma como el educador se transforma enseñando. Asumir las competencias como unos “productos” terminados es impedir que ellas se constituyan en un ejercicio del aprendizaje. Cabe formularse las tres preguntas fundamentales ¿Qué sé?, ¿cómo comunico lo que sé? y ¿cómo me transformo con lo que sé? Estas cuestiones impiden que el discurso de las competencias invalide la profesionalidad del docente, lo aleje de su papel cultural y social que cumple en el seno de la sociedad y le impida asumir críticamente lo que a simple vista aparece como evidente y fácil de realizar.